🏠 Inicio
Cuentos
📜 Ver todos los cuentos 🌀 Momo 🐚 Eco 🦉 Metis
Recursos
🧠 Métodos 📘 Manuales
Explorar
💀 Caídos 💬 Opinión 🌱 Origen
← Los Caídos

Orión

El primer "no"

ConsentimientoEgo

Orión es el mejor cazador del mundo.

Esa es la historia oficial.

Orión tenía dieciséis años cuando una mujer le dijo "no" por primera vez.

Orión había crecido consiguiendo todo lo que quería.

Hijo de Poseidón. Hermoso. Fuerte. Encantador.

Nunca había escuchado la palabra "no" aplicada a él.

Las ninfas lo adoraban. Los dioses lo respetaban. Los mortales lo veneraban.

Orión pensaba que el mundo existía para complacerlo.

Hasta que conoció a Mérope.

La hija del rey Enopión. Hermosa. Inteligente. Y completamente desinteresada en él.

—¿Quieres casarte conmigo? —le preguntó Orión después de conocerla cinco minutos.

—No —respondió Mérope.

Orión se rió. Pensó que era timidez.

—Vamos, puedo darte todo lo que quieras.

—No quiero nada de ti.

Orión frunció el ceño. Esto no había pasado nunca.

Empezó a perseguirla. Regalos. Poemas. Hazañas heroicas realizadas en su honor.

Mérope seguía diciendo "no."

—¿Por qué? — —le preguntó finalmente Orión—. ¿Qué tiene de malo estar conmigo?

—Nada —respondió Mérope—. Simplemente no quiero.

"Simplemente no quiero."

Orión no entendía esas palabras juntas. ¿Cómo podía alguien no querer algo bueno?

Fue a hablar con su padre, Poseidón.

—Hay una mujer que no me quiere —le dijo—. ¿Puedes hacer algo?

Poseidón se rió.

—¿Una mujer te rechaza? ¿A ti? Imposible. Debe estar loca.

—Eso es lo que pienso yo.

—¿Has probado... insistir? —sugirió Poseidón—. A veces las mujeres dicen "no" cuando quieren decir "convénceme".

Orión volvió con Mérope.

—Sé que en el fondo me quieres —le dijo—. Solo tienes miedo.

—No tengo miedo —respondió Mérope—. Simplemente no me gustas.

Por primera vez en su vida, Orión sintió rabia.

¿Cómo se atrevía? ¿Cómo se atrevía a no quererlo cuando él era claramente perfecto?

—Esto es ridículo —le dijo—. Voy a demostrar que estás equivocada.

Y la violó.

No porque sintiera deseo. Porque no podía aceptar que existiera algo en el mundo que no fuera para él.

Después, mientras Mérope lloraba, Orión se sintió... vacío.

No había demostrado nada. No había ganado nada.

Solo había roto algo que nunca volvería a ser hermoso.

Enopión lo cegó esa noche. Le arrancó los ojos mientras dormía.

Cuando Orión despertó en la oscuridad, gritó:

—¡Esto es injusto! ¡Solo quería que me amara!

Pero en la oscuridad, sin poder ver su propia belleza, sin poder usar su encanto,

Orión se escuchó a sí mismo por primera vez.

Y entendió que "querer que me amen" y "amar" eran cosas completamente diferentes.

Había confundido deseo con derecho.

Había confundido rechazo con error.

Y había destruido lo único que había sido realmente hermoso:

La libertad de Mérope de elegir.

Orión pasó el resto de su vida cazando.

No animales.

Cazando la ilusión de que podía reparar lo que había roto.

Pero algunas cosas, una vez destruidas, se quedan destruidas para siempre.

Y el primer "no" que no aceptas

te enseña quién eres realmente cuando no consigues lo que quieres.